Carlos Llamas: "Todavía no me encuentro la voz"
El peso de la convalecencia dibuja todavía cansancio en el rostro de una de las voces más reconocibles de la radio española. Director del espacio HORA 25 desde 1992, este zamorano de 52 años, separado y con dos hijos, vive preso del mensaje que lanza sin dudar: “he luchado y estoy vivo”.
“Todavía no soy dueño de mi voz”
Paco González anuncia el descanso de la final de UEFA que enfrenta a Espanyol y Sevilla. Carlos Llamas sigue la retransmisión junto a sus compañeros de Carrusel Deportivo a la espera de saber si habrá prórroga y penaltis, su programa depende de ello. Recuerda que se comprometió a dar una entrevista y toca seguirle por los pasillos en obras de la emisora. Coteja varios rincones y se decide por unos sillones junto a las máquinas dispensadoras. Relaja el gesto, por fin está listo.
Bienvenido.
Muchas gracias
Uno de los primeros mensajes que mandó a su audiencia se refirió a las formas de calificar el cáncer como enfermedad. ¿Ha cambiado su percepción al respecto?
Durante mucho tiempo se ha evitado usar la palabra cáncer y se ha abusado de expresiones como murió de una larga y penosa enfermedad. Un amigo cardiólogo me comentó que existen enfermedades calificadas como culposas y otras que generan solidaridad como las lesiones cardiovasculares. Sin embargo, la gente suele relacionar la c de cáncer con la m de muerte. Se tiene miedo a que las personas que han sido diagnosticadas no estén informadas o sólo parcialmente. El cáncer, no sé por qué, tiene mala prensa.
¿Qué sintió al sentarse de nuevo ante el micrófono?
Fue una de las mayores emociones de mi vida personal. Sentí miedo la víspera cuando fui consciente de que tocaba volver. La quimioterapia fue un mal trago. Lo más extraño es que todavía no soy dueño de mi voz. Pese a esto fue un momento muy emotivo en el estudio porque estaba rodeado de mucha gente que me quiere. Me sentí totalmente quebrado, acongojado.
¿Cómo ha logrado escapar?
Convenciéndome de que era posible. La acción de los médicos es básica, pero la experiencia me dice que la convicción de querer salir es vital. Se puede salir, y ese es el principal mensaje que quiero lanzar; se puede escapar, y estar convencido de esto es fundamental. Un gran ejemplo es el de José Carreras. Cuando se le diagnosticó, racionalmente no tenía por qué haberlo superado, pero su fortaleza y el reto de no resignarse le empujaron.
Usted ha fumado de forma compulsiva durante largo tiempo, ¿ha cambiado su percepción hacia las legislaciones que persiguen el consumo de tabaco?
Inevitablemente. Yo no era muy compresivo con la legislación antitabaco, creía que suponía una intrusión en la libertad individual. Pero esto no me he convertido en un talibán antitabaco. Creo que las leyes son beneficiosas, no para perseguir, sino para advertir del carácter nocivo del consumo. Pero si algo está claro es que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares son las principales causas de mortalidad, y el tabaco tiene mucho que ver en esto.
¿Lo sigue echando de menos?
Claro, meto la cabeza allí donde se fuma, me encanta el olor. De hecho es una putada que los placeres sean pecado o nocivos.
Mirando hacia atrás, ¿cambiaría algo?
Por supuesto, muchas cosas. Nunca he entendido a la gente que no se arrepiente de nada. Hay valores que animan mi vida y que son intangibles e intocables, pero yo me he ido muchas veces a casa jodido pensando en cómo he tratado a cierta persona, qué he dicho o que me he callado; las palabras pueden hacer mucho daño. Y por supuesto, fumaría mucho menos.
¿Por qué no se explicó a la audiencia su marcha?
Creo que tuvo mucho que ver el temor de mis compañeros a pasarse. Imagino que no sabían como me sentaría. Preservar mi intimidad les invitó al silencio. Pasado un tiempo les dije que no me importaba, pero quizá entonces creyeron que era tarde para variar en su actitud inicial.
Pero ese silencio derivó en un juego morboso. Se habló de su despido o incluso de su muerte.
Por supuesto. Pasado el tiempo leí los comentarios al respecto en internet, y existían elucubraciones maquiavélicas de todo tipo. Las más divertidas eran las que se referían a que Polanco me había echado. Siento la posible decepción, pero aquí sigo.
En su vuelta, ¿ha observado cambios significativos en el patio político?
Una evolución, pero a peor. La política es muy cansina, todo lo que es susceptible de empeorar, empeora. Todo lo que podríamos hacer para no disentir en la vida pública, lo obviamos. Es muy descorazonador, y yo se lo digo de forma directa a los responsables (el PP), sobre todo con el tema del terrorismo. Están sembrando una semilla peligrosa que motivará que cuando vuelvan a gobernar reciban el mismo trato. Están germinando el ánimo de venganza. Esta crítica se podría hacer en privado, pero en público no, y menos cuando su intento de negociación con ETA fue apoyado desde la oposición. Han roto el consenso en política antiterrorista y han conseguido que Batasuna esté encantada, jamás han tenido tanto protagonismo.
¿Algún reproche más?
Sí, a quién cada mañana siembra la discordia en su emisora. Y esto, al margen de que quien lo hace tenga la visión que tenga. Da igual que seas de derechas, conservador o de centro, esa actitud es intolerable. Lo que no es admisible es que de forma sistemática se anime a la intransigencia. Estos comportamientos nos hacen a todos más ruines.
¿Dónde morirá la teoría de la conspiración?
Con la sentencia del tribunal.
¿Le ha sorprendido la actitud del juez Javier Bermúdez?
Bastante, porque la politización de la vida judicial española es terrible y evidente. Esto es aplicable tanto a jueces progresistas como conservadores. Por esto, la firmeza del juez Bermúdez en el desarrollo del proceso del 11-M es intachable.
¿Cree que Zapatero pagará un precio político por haber intentado negociar con ETA?
Cada ciudadano en conciencia lo tendrá que determinar. Cuando Aznar lo intentó, y le salió mal, no se le castigó por ello, a pesar de que el principal negociador era el sociólogo del PP encargado de orientar electoralmente al partido. Si se le castigó fue por llevar al país a una guerra injusta.
Pero, ¿cree que el presidente del Gobierno se ha equivocado?
No, en ningún caso. Se le pueden reprochar errores de forma pero no de fondo. Tratar de acabar con la violencia nunca será un error. Si algo tengo claro es que la única forma de cerrar esta sinrazón es a través del diálogo. Siempre hay que intentarlo, aunque se fracase. Por esto creo que la actitud de la oposición es indigna.
¿Espera algún cambio significativo en las elecciones del próximo 27 de mayo?
Alguna sorpresa habrá, pero en términos generales no se producirán grandes cambios. Y todo pese a que Mariano Rajoy se las ha tomado como un plebiscito previo a las generales del próximo año.
¿El esperpento marbellí es extrapolable al levante español?
No sé si en la misma proporción, pero creo que sí, y en ayuntamientos de distinto color político. Ahora, nadie debe olvidar que el pueblo de Marbella puso en el gobierno municipal a los que ahora pasean por juzgados y prisiones. De hecho, no sólo los auparon al poder, sino que casi borraron del mapa político al resto de partidos.
¿Por qué la derecha no tiene sentido del humor?
Si que lo tienen, con matices ideológicos, pero lo tienen. Rajoy es simpático y Esperanza Aguirre gana mucho más en las distancias cortas que en público.

rigurosamentecitrica dijo
Enhorabuena CarlosMurcia, muy buena la entrevista. Me ha encantado la forma de ir de lo personal a lo profesional, y las preguntas buenísimas. Tirando pa casita con el Levante eh? Tengo una sugerencia para el blog: un post cn el video de tu madre cabreándose al fallar un punto en la Wii. 1 besote!
25 Mayo 2007 | 04:59 PM